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  El ramo de la novia  
           

 

    
 

La costumbre de que la novia lleve un ramo de flores se remonta al antiguo Egipto, en donde las novias llevaban ramas de determinadas plantas para ahuyentar los malos espíritus. Parece ser que fueron los cruzados quienes trajeron a Europa esa costumbre, tras volver de oriente. Pero aquí la Iglesia Católica cambió las ramas por flores blancas, que simbolizarían la pureza de la novia. En la actualidad se ha perdido la costumbre de que las flores del ramo sean blancas y cada cual lo encarga del color que más le atrae.

El ramo generalmente lo compra el novio y es entregado a la novia por el padrino o bien por algún otro varón allegado a la pareja. En algunas regiones de España quien entrega el ramo a la novia lo hace entonando una canción o bien recitando una poesía.  Después de la ceremonia era costumbre que la novia dejara el ramo en la Iglesia, en el altar de una virgen o santa de su devoción.  Otra costumbre consistía en llevarlo al cementerio para depositarlo en la tumba de un ser querido.

Ahora el ramo se le regala a alguna amiga soltera deseando suerte para que pronto deje de serlo o bien se tira entre la invitadas, para que la suerte acompañe a quien lo consiga coger y encuentre con ello al príncipe azul de sus sueños.

 
     
 

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